Liliana Juárez nació el 26 de febrero de 1958 en San Miguel de Tucumán, Argentina.
Es una actriz de cine y teatro que ha ganado reconocimiento nacional e internacional por sus interpretaciones profundas, sensibles y comprometidas con temáticas sociales.
Su figura representa una voz potente del arte del norte argentino.
Formación y comienzos
Antes de su carrera actoral, Liliana Juárez se formó en Artes Plásticas, con especialización en escultura, y trabajó como empleada administrativa en la Dirección General de Rentas de Tucumán.
A los 38 años comenzó su formación teatral como parte de un proceso terapéutico personal.
Ingresó a la Carrera de Teatro en la Universidad Nacional de Tucumán y participó de múltiples talleres de actuación.
Fue parte del grupo teatral Gente No Convencida, donde desarrolló papeles memorables como el de La verdadera historia de Antonio, en la que interpretó a una joven con síndrome de Down.
Carrera cinematográfica
Su debut en cine se dio con «Los dueños» (2013), dirigida por Agustín Toscano y Ezequiel Radusky.
Luego protagonizó «El motoarrebatador» (2018), dirigida por Agustín Toscano, donde encarnó a Elena Suárez, papel que le dio una nominación al Premio Sur a la Mejor Actriz.
Su consagración llegó con «Planta permanente» (2019), dirigida por Ezequiel Radusky, en donde interpretó a Lila, una empleada de limpieza en una oficina pública.
Por esta interpretación recibió aclamación internacional.
En 2023, participó en la película «Puan», continuando su camino en el cine argentino contemporáneo.
Premios y reconocimientos
Astor de Plata a la Mejor Actriz – Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (2019) por Planta permanente
Colón de Plata a la Mejor Actriz – Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (2019)
Premio a la Mejor Actuación Femenina – SANFIC (Chile) por El motoarrebatador (compartido)
Nominación al Premio Sur a la Mejor Actriz – Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina
Estilo y legado
Liliana Juárez es admirada por su naturalidad, su compromiso con los personajes y su capacidad para expresar conflictos humanos universales desde el lenguaje del cuerpo y la mirada.
Su ascenso en el cine argentino fue tardío pero meteórico, demostrando que el arte puede renacer en cualquier etapa de la vida.
Además de su carrera artística, Juárez es una apasionada del arte visual y la escultura. Vive en Tucumán, donde sigue participando activamente del circuito cultural local.