Ex-comisario condenado por encubrimiento negó su participación en el crimen Lebbos. No declaró bajo juramento, estuvo libre de alterar la verdad o no.

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En la novena audiencia del caso declaró el ex comisario Héctor Rubén Brito, quien aseguró que nunca encubrió a nadie en la causa

Fue uno de los policías de más alto rango de los que se condenó por el encubrimiento de Paulina Lebbos, sólo por debajo del jefe y el subjefe de la fuerza. 

Cuando se descubrió el cuerpo de la joven estudiante a la vera de la ruta 341 en Tapia, Héctor Rubén Brito era el jefe de la Regional Norte y según la investigación posterior, que derivó en una pena de cinco años de prisión en 2019, falseó las actas que se redactaron esa noche del 11 de marzo de 2006 y documentó que el hallazgo había sido producto del trabajo policial y no, como se descubrió luego, de la aparición de dos baqueanos que se fueron con el cadáver cuando regresaban a caballo a sus casas. 

Sin embargo, ayer, al declarar durante el juicio que se sigue contra César Soto como presunto autor del crimen y contra Sergio Kaleñuk por encubrimiento agravado, sostuvo que no entiende por qué lo condenaron. “Yo no encubrí a nadie”, le dijo de frente a los jueces Gustavo Romagnoli, Luis Morales Lezica y Fabián Fradejas.

Cuando una persona es condenada en un proceso judicial, y debe volver a declarar, ya no se le toma juramento de decir verdad, como sucede con el resto de los testigos. Es libre de decir lo que quiera, sea real o no. Pero ayer Brito afirmó que lo que él relataba era lo cierto. Recordó que no había tenido nada que ver con la investigación de la desaparición de Paulina hasta ese momento. “Yo era el jefe de la Regional Norte, y la investigación se daba sobre todo en el ámbito de la Capital. La única órden que habíamos recibido todos los jefes regionales era buscar en remiserías un auto de características similares al que decían que se habían subido las dos chicas, y hacer rastrillajes sobre todo en lugares en los que había vegetación”, afirmó a preguntas del fiscal Carlos Sale. 

Luego explicó que ese sábado 11 de marzo él circulaba en su automóvil particular cuando recibió el llamado del comisario Enrique García, en ese entonces jefe de la comisaría de Raco y el primer condenado en la investigación, quien le dijo que habían dado con el cuerpo. “Le pregunté cómo lo habían encontrado, y me dijo que durante un rastrillaje. Y luego le pedí que me explicara cómo sabía que era Paulina. Y me dijo ‘porque estoy parado aquí al lado’. Eso me sorprendió. Le dije que se apartara hasta que llegaran los peritos. Él (por García) fue el primer intruso del caso”, sentenció.

Luego, como se había hecho de noche y el fiscal Alejandro Noguera había decidido que las pericias continuarán el domingo a primera hora, Brito dijo que fue a la comisaría de Raco por orden del entonces jefe de Policía, Hugo Sánchez. “Yo ayudé a García a redactar las actas. El jefe de Policía me dice que colabore con Garcia.  García no había hecho nada. Lo senté al lado mio. Yo escribía. Y puse lo que García me dijo que había pasado. Que al cuerpo lo había encontrado la Policía. Yo ni sabía que lo habían encontrado los baqueanos y no los policías. Yo no encubrí a nadie. Después insertaron en el acta hechos que no pasaron. Garcia era limitado y así y todo después de eso le dieron dos ascensos, algo con lo que yo no estaba de acuerdo”, sostuvo.

Y luego su relato viró a una crítica igual a la que la semana pasada hizo el ex subjefe de Policía, Nicolás Barrera, también condenado, contra el tercer fiscal de la causa, Diego López Ávila quien con su investigación, tras la salida del luego sentenciado Carlos Albaca, logró avanzar en el descubrimiento de las maniobras de encubrimiento. “En el 2013 fui detenido por primera vez. Hubo un allanamiento de Gendarmería en mi casa”, dijo. Y en ese momento, el vocal Fradejas tomó la palabra y le preguntó si sabía realmente por qué lo habían condenado, lo que derivó en una discusión con el fiscal Sale para quien la pregunta no tenía sentido. 

“Quiero entender su teoría del caso y todo lo del encubrimiento por el cual se condenó a personas, señor fiscal. Usted está sosteniendo una acusación en base a lo que pasó en otros juicios. Bueno, quiero que a mi me quede claro todo lo que pasó”, le contestó Fradejas al fiscal. Tras esto, Brito se despachó: “Yo no hice nada en la investigación. Me condenan por encubrimiento y no entiendo por qué. Yo no estaba comprometido con nada”. Y luego disparó: “Lopez avila me dijo que yo tenía que involucrar a los hijos de poder y yo le dije que no sabía nada de eso, que no iba a inventar. López Ávila lo que quería era quedar bien con la sociedad”.


El testigo inexistente

Luego fue el turno del policía Edmundo Lazarte. En el expediente hay un acta policial, tomada en el Departamento Informaciones de la Policía (D2), en la que Lazarte aparece declarando que la primera semana de marzo vio a Paulina Lebbos en la Maternidad. Que estaba seguro que era ella. Que le había visto un tatuaje de una pantera en el abdomen y que no tenía dudas sobre lo que había visto. Sin embargo ayer, ante preguntas del defensor oficial Roque Araujo, dijo primero que no se acordaba de haber dicho eso, y luego que no sabía nada del caso. Pero su firma, y él la reconoció, estaba estampada en esa acta policial. 

Sin embargo Lazarte se mantuvo en su postura de no recordar nada de ese hecho. Ya había sucedido algo similar con el taxista Walter Morales quien, según un acta del D2, también había visto a Paulina el 1 de marzo en la zona de la Maternidad. Sin embargo, cuando el hombre declaró aseguró que no sabía nada del caso, que nunca había declarado en la Policía y que no tenía idea de la investigación de este crimen. Araujo pidió que el Tribunal evalúe lo sucedido y que, si lo consideraba, ordene que se investigue a Lazarte por falso testimonio.


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