“Nos dijeron que iba a ser un día histórico”: relatos en primera persona a 42 años de Malvinas
Veteranos tucumanos evocan la guerra, honran a sus compañeros caídos y reclaman reconocimiento en un nuevo Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas.

En este 2 de abril, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de…
A 42 años de la guerra, excombatientes reconstruyen el inicio del conflicto, el impacto del combate y la posguerra. El reconocimiento social convive con reclamos pendientes en una fecha que sigue marcada por la memoria.
Este 2 de abril, la Argentina conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, una jornada atravesada por el recuerdo, el homenaje y también por la reflexión sobre una herida que permanece abierta.
A más de cuatro décadas del conflicto, los testimonios de quienes estuvieron en las islas permiten dimensionar no solo el desarrollo de la guerra, sino también sus consecuencias humanas. En Tucumán, los veteranos Julio Medina, Alfredo Plaza, José Ramón Roldán y Juan Carlos Zotto reconstruyeron allá por 2024, y en primera persona, una experiencia que los marcó para toda la vida y que vale la pena recordar hoy.
El inicio: una guerra que llegó sin aviso
El despliegue militar que derivó en el desembarco del 2 de abril se caracterizó por el hermetismo. La mayoría de los jóvenes soldados desconocía el objetivo de la operación.
Alfredo Plaza recordó: “Nos enteramos recién el día 2 cuando se hizo la toma… toda la operación fue en total secreto”.
En ese contexto, José Ramón Roldán señaló que eran “recién egresados de la escuela de la Armada”, mientras que Julio Medina resumió la dimensión generacional: “En ese momento tenía 18 años”.
De un día para otro, la juventud quedó atrás. La rutina cambió sin transición. La guerra no se anunciaba: se imponía.
Señales previas y confirmación en alta mar
Antes de conocer el destino final, algunos indicios comenzaron a generar sospechas.
Plaza explicó: “Había movimientos que no eran habituales… cargábamos combustible, comida, pertrechos”. Sin embargo, la certeza llegó durante la navegación: “Nos dijeron que iba a ser un día histórico… que íbamos a recuperar lo que era nuestro”.
Medina también recordó ese momento: “Nos enteramos en alta mar… el comandante nos comunicó que íbamos a recuperar las islas”.
El mar, el frío y la incertidumbre acompañaron ese trayecto. El miedo dejaba de ser una idea lejana para convertirse en una presencia concreta.
El combate: la experiencia límite
El enfrentamiento directo marcó un antes y un después en la vida de los excombatientes.
Plaza relató: “Entramos en combate real el 11 de junio… combatimos toda la noche, tuvimos enfrentamiento cuerpo a cuerpo”.
Pero el recuerdo más doloroso permanece intacto: “Ahí muere uno de mis soldados, Jorge Maciel… yo era jefe de él y no lo pude traer con vida”.
Años más tarde, ese episodio sigue presente: “Le pedí perdón a su madre”.
La guerra no termina cuando cesan los disparos. Permanece en la memoria, en las ausencias, en los nombres que se repiten cada 2 de abril.
Malvinas: una convicción previa a la guerra
Para muchos, el vínculo con las islas no comenzó en 1982.
Roldán expresó: “De chico siempre escuchábamos: Malvinas es argentina”. y recordó que incluso antes del conflicto deseaba conocerlas: “Nunca pensé que iba a ser en esa situación”.
En la misma línea, Plaza afirmó: “Malvinas es un sentimiento… con esa edad teníamos un profundo sentido de patria”.
Una causa que excede el tiempo y que sigue presente en la identidad colectiva.
Una causa que excede el tiempo y que sigue presente en la identidad colectiva.
La posguerra: entre el reconocimiento y la deuda
A más de 40 años del conflicto, los excombatientes destacan el acompañamiento social, pero advierten falencias estructurales.
Alfredo Plaza sostuvo: “Nos sentimos reivindicados por la gente… por el gobierno, no”.
Además, remarcó la falta de espacios institucionales: “No tenemos una sede, un lugar donde reunirnos”. y planteó necesidades básicas: “Necesitamos una buena atención médica… que entiendan que estamos todo el año”.
Memoria viva
A 42 años, el 2 de abril sigue siendo una fecha atravesada por el dolor, el orgullo y la memoria.
No hay resignación porque no hay olvido. Y en cada testimonio, Malvinas vuelve a decir presente.
Homenaje
[ MALVINAS ]
«Uno se prepara mucho para esto pero nunca lo quiere» Comodoro Zelaya, veterano de Malvinas. Fuerza Aérea Argentina
Aviones “panzas” húmedas raspando el salado mar, calando el áspero frío, quemando el miedo adolescente.
Un salto repentino de la temprana juventud a la precoz adultez, de las zapatillas a los borcegos, de los arcoíris al moribundo verde.
Una caída al sinsentido para recuperar lo que desde la otra punta del globo nos vinieron a quitar. Todavía dicen que son de ellas.
Aún sigue siendo inútil la guerra que dejó un dolor que buscaba lo justo. Es que a la injusticia la hacen los poderosos que, según ellos, tienen mucho que perder: intereses. Pero a la justicia la buscan los desposeídos que tienen su único todo para ganar: la vida.
El recuerdo no sabía que hoy tendría que homenajearlos. El presente sabe que querría hacerlo de otro modo, pero no hay resignación porque no hay olvido.
Hace 42 años que los 2 de abril tienen gusto a injusticia.
Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.
