Más de la mitad de los argentinos asegura estar preocupado por su sueldo y la situación laboral

Un estudio privado revela un cambio en las prioridades sociales: la inflación ha dejado de ser la preocupación principal, desplazada por el temor al desempleo y la insuficiencia de los ingresos
Un relevamiento realizado durante el mes de febrero por la consultora Zuban Córdoba arroja una radiografía crítica sobre el clima social bajo la administración de Javier Milei. Según el estudio, más del 50% de la población manifiesta una profunda preocupación centrada en dos ejes: la estabilidad de su puesto de trabajo y la erosión de sus salarios frente al costo de vida.
Desempleo y salarios: los nuevos focos de alerta
El informe detalla que un 28,5% de los encuestados sitúa como su mayor alarma la pérdida del poder adquisitivo y la escasa remuneración percibida. Por otro lado, un 22,7% identifica a la desocupación como el problema central del país.
El análisis por grupos demográficos permite observar matices significativos:
- Jóvenes (18 a 30 años): En este segmento, la falta de empleo emerge con una fuerza notable, siendo la principal preocupación para el 34,5% de los consultados.
- Género: Si bien ambos géneros coinciden en que los bajos salarios son el problema número uno, las mujeres manifiestan una mayor inquietud por la desocupación (25,8%) en comparación con los hombres (19,4%).
La economía del bolsillo como definidora del humor social
El estudio concluye con una advertencia sobre la sostenibilidad del modelo actual: «La preocupación por el ingreso diario envía el mensaje de que la economía así no alcanza». En este sentido, los analistas de la consultora interpretan que la gestión del bolsillo y la capacidad de los ciudadanos para cubrir sus necesidades básicas serán, sin dudas, los factores que definan el humor social en los próximos meses.
Esta situación se da en un contexto de alta sensibilidad, marcado por los recientes conflictos en el sector industrial —como la crisis en Fate y el resto de la industria del neumático— y la inminente llegada de los aumentos de marzo en servicios clave.
